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Convertir el flujo natural en una experiencia abierta que intensifica las relaciones entre espacios, personas, paisajes y piezas de exhibición, es la esencia del Pabellón Tamayo: Museo Abierto, de la edición 2018 de Design Week México.

El pabellón se compone de recorridos trazados a partir de la integración de tableros de la marca USG DUROCK®.

Por su tecnología y composición, fue el ideal para el área expuesta al medio ambiente, que además de colocarse en un tiempo reducido, se mantendrá gracias a su resistencia y durabilidad.

La versatilidad del sistema USG DUROCK® permite resolver elementos expuestos al contacto directo con el agua con un proceso de instalación limpio, rápido y eficiente.

Desde el exterior, parece un rectángulo de color negro; al interior se multiplican distintos reflejos, sombras, patios y vegetación. En este proyecto también se buscó extender el diálogo con la obra de Luis Barragán y Mathías Goeritz, es un homenaje a su capilla abierta que hizo hace 50 años

Fernanda Canales habla sobre el Proyecto Tamayo

La propuesta, liderada por la arquitecta Fernanda Canales, encontró su esencia en el reciente trabajo realizado en la Investigación de la Vivienda en México: “La relación entre lo público y lo privado”, algo que ella llamó, “el espacio que existe entre lo que es de uno y lo que es de todos”.

Bajo esa premisa, la discípula de Teodoro González de León reconoció que el principal reto del Proyecto Tamayo fue el tiempo. El segundo objetivo fue favorecer el recorrido natural de la gente por el parque, un área abierta.

“El proyecto nació de dos premisas: la primera era un tema de tiempos. Había muy pocas semanas para conceptualizar y ejecutar. Y la segunda fue el lugar, se debía sacar provecho de lo que ya existía”, comentó la arquitecta.

En este lapso, Canales logró integrar una estructura de 6 metros de ancho por 25 de largo, compuesta por muros con acabados de color negro, cristal translúcido y paneles de lámina reflejante.

El diálogo arquitectónico se estableció a partir de conceptos opuestos como: volúmenes y planos, interior y exterior, masivos y ligeros, rugosos y corpóreos, etc. Lo anterior, con el fin de extender el área educativa que queda entre el Museo Tamayo y el Museo de Antropología.

El Museo Abierto está integrado por tres patios de distintos tamaños, los cuales lograron ampliar las posibilidades de exhibición y permitir, mediante la vinculación, el contacto con el Museo Tamayo.

En sus distintas líneas y estructuras simples, este Serpentine Latinoamericano propone crear un flujo natural de recorridos entre Paseo de la Reforma, Polanco y el Museo de Antropología, para que los visitantes vivan la experiencia de espacios encadenados entre la naturaleza y la exhibición. Un verdadero juego de espejos.