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En México existen 31 millones de metros cuadrados brutos de espacio certificado, integrados a cerca de mil proyectos, de acuerdo con el US Green Building Council (USGBC).

La relevancia de la certificación, los nuevos parámetros y estándares que siguen arquitectos, desarrolladores e inversionistas que ocupan edificios certificados y la adecuación de los mismos son la clave en el lugar que hoy ocupa México en la instrumentación de acciones que reducen el consumo energético.

“Existen varias certificaciones y ese es uno de los puntos clave porque representa la suma de esfuerzos de fabricantes, diseñadores y arquitectos que han logrado que México entre en una carrera por mejorar las condiciones de consumo y ahorro energético”, explica Luis Alberto Vega, presidente de SUMe.

Entre las opciones disponibles en el país existen LEED (Leadership in Energy and Environmental Design), Well y EDGE (Excelence in Design for Greater Efficencies), todas con distintos niveles enfocadas en medir el consumo energético, agua y medidas que favorecen la habitabilidad de los inmuebles.

Vega dice que cada vez más es común la existencia de un segmento importante en la industria que se esfuerza para que nuevos segmentos sean certificados, es el caso del residencial. Hoy día, la certificación llega a oficinas, centros comerciales, hoteles, hospitales, espacios educativos y logísticos.

“La certificación dejó de ser moda, ya es parte del proceso del diseño del edificio aunque no toda la industria la incorpore en su proceso de diseño, construcción y sistemas que lo cubran”, detalla uno de los promotores del primer foro del Green Build México.

México figura actualmente en el Top 10 de los países que integran medidas de mitigación específicas en edificaciones. “En estos años hemos aprendido cómo participar en esa inercia y sobre todo se ha generado una mayor demanda por materiales que sean más eficientes energéticamente”, asegura.

La tendencia biosustentable se generó a partir del acuerdo de París y los 17 puntos a través de los cuales la ONU (Organización de las Naciones Unidas) enmarcó el acuerdo en pro del medio ambiente.

A partir de entonces se han incrementado la exigencia y mayores controles que buscan reducir la huella de carbono, producto del consumo energético en los inmuebles. Es el caso del Reto Arquitectónico 2030, iniciativa que busca minimizar el impacto de las emisiones causantes del cambio climático.

Vega dice que de sólo incorporar la sustitución de bombillas ahorradoras a sustituir refrigeradores viejos por nuevos, hoy la industria ha logrado incorporar páneles solares, medidas de ahorro y equipo para la autogeneración de energía, particularmente a nivel industria.