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El primer rascacielos de México se renueva, con USG PLAFONES®

La Torre Latino lleva más de seis décadas de pie. Son más de sesenta años de ser un ícono de la arquitectura y de México. Sin embargo, como todo gran inmueble, debe adaptarse, en aras de mantenerse como punto de referencia. En este gran paso, estará presente USG PLAFONES®, como parte de su evolución.

Además de procesos constructivos de remodelación, en su renovación destacan el cambio de estructuras de sus fachadas, y la colocación de pantallas que, de manera digital, vuelven a dar la hora.

La Torre Latinoamericana fue diseñada por el arquitecto mexicano Augusto H. Álvarez, y en sus 182 metros hay distribuidos 44 pisos y 3 sótanos. En los primeros 36 niveles hay oficinas de arquitectos y de abogados, consultorios, un gimnasio, un banco y oficinas de coworking. En la parte alta encontramos los dos famosos museos, un restaurante y el tradicional mirador, al que asisten más de 500 mil visitantes al año.

Es una construcción que se adelantó a su tiempo por sus conceptos de cimentación y medidas de seguridad, que le permitieron soportar fuertes sismos desde 1956. De hecho, fue el edificio más alto de América Latina hasta 1972, y ha quedado intacta después de tres terremotos. Ahora pertenece a distintos inversionistas, entre ellos Carlos Slim, Inmobiliaria Torre Latinoamericana e Inmobiliaria Miralto.

La resistencia de la estructura ante movimientos telúricos se debe al detalle técnico de su construcción: el reto estaba en diseñar una estructura que, ubicada en una zona sísmica y con agua en el subsuelo, soportara fuertes movimientos.

El resultado fue una cimentación de trece metros de empotramiento, una estructura de concreto de esa extensión, y una cantidad considerable de pilotes apoyados en una capa dura, insertada a 34 metros de profundidad. Además, un innovador sistema de empuje de agua de 10 mil toneladas.

Legendaria, imponente, vanguardista, la Torre Latino es símbolo de la evolución de la arquitectura hacia construcciones cada vez más seguras.